Un día me llamaron a orar por un moribundo que sufría mucho cuando estuve junto a su cama comencé a rezar la coronilla que el señor me había enseñado cuando termine quise rezar las letanías de los santos. Pero escuché estas palabras sigue diciendo la coronilla reza lo que es de lo más profundo de tu corazón lentamente me quite el crucifijo que colgaba de mi cuello y lo bese luego lo. Puse sobre el pecho del moribundo y le dije a jesús mira su alma así como miras la mía con mucho amor por favor consideren la misericordia de una muerte feliz su sufrimiento cesaron y murió en paz. O cuánto debemos orar por los moribundos me he dado cuenta cada vez más de cuánto cada alma necesita la misericordia de dios a lo largo de la vida y especialmente en la hora de la muerte nuestro señor me ha enseñado que está. Coronilla cuando se dice con confianza salvará un sinnúmero de almas.